lunes, 6 de febrero de 2012

Me pierdo en una nebulosa...


Me pierdo en una nebulosa de luces indescifrables.
Me confunden las voces quietas, esas que no dicen, que no callan.
Me desarmo entre ausencias e ilusiones truncas.
Me enciendo en la piel de un abrazo, caricias, y me deshago
en el ardor de un beso.
Me ahogo en las miradas frías y nazco en las comisuras
de cada sonrisa.
Me atasco entre zapatos apurados, pasos fugaces
de seres sin alma.
Florezco bajo el sol de la risa, y me marchito sobre el veneno
del rechazo.
Estoy lleno de lunas, de lágrimas azules, como el paño
negro de la noche, como el sueño inerte de la lluvia.
Desaparezco en el viaje del viento, como una hoja, como una pluma sin tiempo.
Nado las horas y los minutos, salmón de río buscando el comienzo.
Me distorsiono con el humo, los ruidos, los bloques y el cemento.
Me multiplico eternamente con la evocación vital de la memoria.
Me esfumo ante el gesto inoperante del olvido.
Me fragmento en cada huída, las suyas y las mías.
Me encuentro en cada sombra, en el arte.
Simplemente soy, frente al ritual secreto de la creación.

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